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8 mar 2013

El Sistema Bancario que viene

Julio Rodriguez Lopez es miembro de Economistas Frente a la Crisis 
02/03/2013


El año 2012 fue trascendente en el camino de la solución a la crisis del sistema bancario español. En dicho ejercicio se profundizó en la restructuración realizada en ejercicios precedentes. Se sanearon las entidades más afectadas por la crisis y se recapitalizó una parte importante del sistema crediticio. Con dicho fin se pidió un rescate a la Comisión Europea, que abrió para ello una línea de financiación de hasta 100.000 millones de euros, tras la firma de un Memorándum de Entendimiento con el gobierno español en julio de 2012. A fines de año se habían utilizado unos 42.000 millones..

Se considera que en el caso español la salida a la crisis del sistema bancario ha resultado un tanto tortuosa.



La tardanza en reaccionar, el condicionamiento de las ayudas a la concentración bancaria, la transformación obligada de las cajas fusionadas en bancos, el retraso en resolver la cuestión de la escasez de capital de las entidades, la falta de condicionalidad en las ayudas concedidas a los bancos, el olvido de los deudores, además de la complicación que supuso una supervisión bancaria compartida entre el Banco de España y las comunidades autónomas, han sido algunos de los factores que han condicionado el proceso seguido entre ente 2008 y 2012 (Antón Costas, “¿Para quién las cajas nacionalizadas?”, El Periódico 12.1.2013, y Joaquín Muns, “Una crisis exacerbada por los errores” , La Vanguardia, 20.1.2013).

Junto a los impactos más directos de la crisis económica, evidenciados en la caída de la actividad productiva y en la destrucción intensa de empleos, el sistema financiero ha enviado abundantes señales negativas a los ciudadanos. La restricción crediticia, el aumento de la morosidad y de los desahucios ligados a los préstamos hipotecarios, la fuerte reducción de las plantillas de los bancos (55.000 fue el numero de reducciones de empleos en 2012), la cuestión de las cuotas preferentes, vendidas como imposiciones a plazo fijo cuando eran una participación en el capital de los bancos sin apenas derechos para el ahorrador, la extinción de la obra social de las cajas de ahorros, han sido algunos de los hitos bancarios que han afectado negativamente a los ciudadanos.

En el sistema bancario que echa a andar en 2013, con el banco malo, Sareb, buscando una estrategia, tras las abruptas medidas de 2012 para aproximar al valor de mercado los activos ligados al negocio inmobiliario, destaca en primer lugar la sensible concentración registrada. En 2009 había 50 entidades de crédito que suponían la mayor parte de los activos bancarios, de las que siete eran bancos y 43 eran cajas de ahorros. Después de cuatro años de fusiones, ajustes, intervenciones de cajas y de actuaciones del FROB, en 2012 son catorce las entidades que controlan el 90% de dichos activos. Cinco entidades proceden de bancos (Santander, BBVA, Sabadell, Popular y Bankinter), que controlan el 47% de los activos bancarios nacionales, Las nueve restantes, que concentran el 43%, tienen su origen en cajas de ahorros fusionadas o que han sido absorbidas por otras de mayor dimensión, entre las que Caixabank es la de mayor tamaño.

En segundo lugar, las cajas de ahorros como entidades de crédito han desaparecido prácticamente del panorama bancario español, que ha perdido así diversidad en la tipología de dichas entidades. Esto difiere de lo sucedido en Alemania, donde las cajas de ahorros siguen manteniendo una fuerte presencia en el negocio bancario. El que sobrevivan cajas de ahorros que han resistido la crisis y que han mantenido una solvencia razonable (Caixa, Kutxa, Ibercaja, Onteniente, Pollensa) implica que el modelo no era necesariamente ineficiente.

Ha sido la conexión entre el poder político territorial, gerentes de las cajas problemáticas y los intereses privados más especulativos, los responsables de los problemas de excesiva concentración de riesgo inmobiliario, junto a una alimentación financiera apoyada en gran parte en recursos captados en los mercados mayoristas. La citada desaparición de las cajas de ahorros, que nacieron en España en el siglo XIX para luchar contra la exclusión bancaria y la intensa concentración que, favorecida desde el gobierno, está teniendo lugar en el sistema bancario, no dejan de resultar preocupantes.

2013 ha empezado con algunos hechos positivos, como son la colocación de bonos en los mercados por parte de los bancos mayores y la fuerte mejoría de las cotizaciones bursátiles de las acciones bancarias. Sin embargo, el aumento de la morosidad (se ha pasado desde una tasa de morosidad del 7,5% en noviembre de 2011 al 11,4% en noviembre de 2012), la evidencia de que la restricción crediticia sigue afectando seriamente a las empresas españolas, en especial a las Pymes, y la necesidad de mejorar la situación de los hogares afectados por los desahucios de la vivienda habitual, son problemas que afectan a la evolución futura de las entidades de crédito. .

Algunas cajas de ahorros saneadas con recursos públicos deben de volver a su territorio de origen, siguiendo las pautas de actuación fijadas por la Comisión Europea a los bancos saneados hasta ahora controlados por las cajas de ahorros. El papel del ICO en el sistema crediticio español se debe de reforzar y de clarificar, de forma que su tarea de agencia financiera del gobierno resulte fortalecida. Debe de aumentar la transparencia sobre sus operaciones activas y pasivas. El ICO tiene que conseguir financiación mediante la apelación a los mercados de capitales y por medio de las recuperaciones procedentes de su cartera de préstamos vivos.

La banca que viene trabajará, pues, en un contexto más regulado, supervisada desde 2014 por el Mecanismo Único de Supervisión dependiente del BCE. Deberá eliminar todas las reservas sobre los activos tóxicos inmobiliarios que queden en sus balances. El resto del sistema bancario, sobre todo cooperativas de crédito, tiene por delante la tarea de animar la competencia interna dentro del sistema crediticio, llegando a rincones del territorio en el que nunca estará la banca privada. Por último, en 2013 resulta imperioso conseguir una recuperación del crédito bancario para que la economía real empiece a “tirar” de una vez.


28 dic 2012

Cómo ajustar 40.000 millones sin tocar el Estado del bienestar

Parece una nueva maldición bíblica, que llega por partida doble: hay que ajustar 40.000 millones el presupuesto de España y además el margen es tan estrecho que elhachazo puede dejar en los huesos el Estado del bienestar, sobre todo si lo asumen las comunidades autónomas, que gestionan la sanidad y la educación.

Aunque la propaguen profetas muy cualificados, se trata en realidad de una decisión política del nuevo Gobierno del PP, según coincide la decena de economistas y expertos progresistas consultados por Público: la gran mayoría considera "arbitraria" la cifra y ofrece alternativas concretas para alcanzarla sin acrecentar aún más el déficit social con respecto a la UE: según la OCDE, el gasto público de España estáaún siete puntos por debajo de la media de la eurozona.

La lista de expertos consultados incluye, entre otros, catedráticos como Miren Etxezarreta y Joan Ramon Laporte, expertos con experiencia institucional Agustí Colom, en la Sindicatura de Cuentas de Catalunya y Alejandro Inurrie-ta, en el Ministerio de Vivienda o con un contacto diario con la Administración tributaria como José María Mollinedo, inspector de Hacienda y secretario general de Gestha, el sindicato de técnicos del Ministerio.

Una única propuesta de Gestha ya compensaría por si solo el hachazo. Según un estudio de la organización, reducir diez puntos el fraude fiscal que varios trabajos académicos sitúan en el 23% del PIB supondría recaudar 38.500 millones.
Sarkozy y Barroso, ambos socios del PP, abogan por aplicar ya la tasa Tobin'
Pero pese a la contundencia de la cifra, Público no la ha incluido en su catálogo alternativo porque la reforma exigida para conseguirlo probablemente llevaría años. Tampoco incluye subir los impuestos que pagan las sicav uno de los vehículos de inversión de los grandes patrimonios, porque, aunque tendría un alto valor simbólico su impacto recaudatorio, sería muy modes-to, según todos los expertos.

Lo que sigue son las medidas sugeridas no todos tienen por qué suscribirlas todas que permitirían ajustar 40.000 millones el presupuesto sin debilitar el Estado del bienestar ni concentrar el hachazoen la mayoría de la población.


IRPF y capital
5.300 millones


Está incluido en el paquete ya aprobado por el Gobierno: la subida en el IRPF de hasta siete puntos en el tipo máximo suma 4.100 millones y la subida de la fiscalidad de las rentas de capital hasta seis puntos en las de mayor cuantía aporta otros 1.200.

Pese al escándalo que la decisión ha provocado en los sectores más liberales, los economistas progresistas consideran que se podría avanzar todavía más: tras la reforma, el tipo máximo del IRPF llega en algunas autonomías al 56%, pero Etxezarreta recuerda que la reforma fiscal de la Transición, también en plena crisis económica, lo colocó en el 66%. Y el tope en las rentas de capital generados en los depósitos de ahorro, por ejemplo se sitúa en el 27%. "Hay todavía mucho margen hasta igualar las rentas del trabajo y del capital, porque no tiene demasiado sentido que los ingresos nacidos del trabajo se graven por encima del 50% y los generados sin esfuerzo en un banco estén por debajo del 30%", sostiene Etxezarreta.


Inversión militar
1.000 millones


Los pacifistas como Arcadi Oliveres, economista de la Universitat de Barcelona, lo tienen claro: eliminando el Ministerio de Defensa se obtendría un ahorro automático para el erario público de 16.000 millones, al sumar el presupuesto del departamento (8.000) y otros gastos con huella militar repartidos por otros ministerios y que año tras año rastrean organizaciones como Justícia i Pau, que preside el propio Oliveres.

Pero, sin llegar a este extre-mo, hay margen para ahorrar mil millones sin abandonar ninguna misión en el exterior ya comprometida. Bastaría con reducir a la mitad la inver-sión anual en armamento que se reparte entre Defensa e Industria. Problema: el nuevo ministro de Defensa, Pedro Morenés, procede directamente del sector privado de la defensa y seguridad.


'Tasa Tobin'
4.000 millones


Durante años, la tasa a las transacciones financieras promovida por organizaciones como Attac era vista con desdén por el mundo oficial. Pero, en 2011,la propia Comisión Europea, de abrumadora mayoría neoliberal y presidida por el conservador José Manuel Durão Barroso, anunció su intención de implantarla. Y, ahora, el presidente francés, Nicolas Sarkozy también conservador y, como Barroso, socio euro-peo del PPquiere aplicarla ya, unilateralmente, lo que hace añicos el mito de que sólo sería posible a escala global.
Alejandro Inurrieta: "La ayuda fiscal por las pensiones privadas va a las gestoras"
La fórmula sugerida por Bruselas es un impuesto de entre el 0,01% y el 0,1% de la transacción en función del tipo de movimiento y, según los cálculos oficiales, permitiría recaudar 55.000 millones al año. Ello ha permitido a expertos como Ricardo García Zaldívar, economista de Attac y de la Universidad Carlos III, apuntar el impacto recaudatorio en España en función de su peso en el PIB europeo: al menos 4.000 millones al año.

Pero el potencial recaudatorio es incluso más alto, porque la propuesta europea es conservadora al dejar fuera a los productos Over the counter(OTC). La elaborada por el Partido Socialista Europeo al que pertenece el PSOE prevé una tasa del 0,05% a todas las transacciones (incluidas las OTC), con lo que los cálculos recaudatorios para toda la UE sube a 200.000 millones.


Impuesto sociedades
10.500 millones


El tipo nominal máximo del Impuesto de Sociedades, el que pagan las empresas, es del 30%, que, sin ser de los más altos de la UE, es formalmente más del doble del que aplican países como Irlanda. Sin embargo, la posibilidad de exenciones y deducciones hace que, en la práctica, lo que realmente pagan las empresas sobre sus beneficios no supere el 10% de media, según la Agencia Tributaria. Cualquier sugerencia de aumentar este impuesto es automáticamente descartada por el temor a perjudicar a las empresas en un momento de crisis, pero el sindicato Gestha ha presentado una propuesta dirigida sólo a las grandes empresas con beneficios, que en la práctica disfrutan de una fiscalidad mucho más favorable que las pymes.

La medida afectaría exclusivamente a las grandes compañías, que facturan más de 45 millones al año (en España hay 5.700), y se aplicaría sólo a las que superen el millón de euros de beneficios anuales. Según una estimación de la propuesta del sindicato, elevando a estas compañías el tipo nominal del 30% al 34%, el erario público obtendría al menos 10.500 millones al año.


La Iglesia católica
1.200 millones


La organización Europa Laica calculó en 2011 que la Iglesia católica recibe del Estado en torno a 10.000 millones de euros cada año, como consecuencia de las condiciones del concordato que rige las relaciones entre la Iglesia y el Estado desde 1979.

La cifra incluye la asignación vía IPRF (en 2010 fueron 249 millones), el salario de los profesores de religión en las escuelas (650 millones) y sus indemnizaciones por despido improcedente o el pago de los sacerdotes en las cárceles y los cuarteles, pero también los conciertos por servicios educativos y sanitarios que reciben decenas de miles de personas, entre muchos otras capítulos.

Para este catálogo de ajuste alternativo se ha contabilizado sólo la exención del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Según Alejandro Inurrieta, alto cargo del Ministerio de Vivienda con Carme Chacón, si la Iglesia abonara el IBI, el erario público contaría con 1.200 millones de euros adicionales al año.

"La excepcional forma de financiación de la Iglesia católica es insostenible en tiempos de crisis", subraya Santiago Castellà, profesor de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.


Impuesto sucesiones
8.000 millones

El País Valencià rechaza el Impuesto de Patrimonio pese a la asfixia económica
El impuesto de Sucesiones y Donaciones lo gestionan las comunidades autónomas, cuyas necesidades financieras se han vuelto en algunos casos desesperadas. Y, pese a ello, en 2010 recaudaron por esta vía apenas 1.900 millones en total, porque todas cuentan con bonificaciones que oscilan entre el 90% y el 99%.

Según varios expertos, eliminar por completo las bonificaciones de forma simultánea en todas las comunidadespara evitar así la competencia a la baja supondría una recaudación adicional de entre 17.000 y 19.000 millones.

Público ha optado por contabilizar una propuesta intermedia, que mantenga una bonificación media del 50%, con lo que las comunidades podrían gestionar 8.000 millones de euros más al año. "El único problema de los impuestos es de voluntad política, aunque se aleguen cuestiones técnicas", opina José María Mollinedo, secretario general de Gestha.


Patrimonio
3.500 millones


Otro impuesto desa-parecido en los años del boom, en los que la izquierda mayoritaria asumió el principio de "bajar los impuestos es de izquierdas", es el de Patrimonio, que en 2007 aún recaudó 2.100 millones.

El Gobierno del PSOE lo recuperó antes de dejar el poder, pero en un formato restrictivo. Además, Madrid, Murcia y el País Valencià las dos últimas, pese a una situación financiera desesperada lo mantienen fuera de juego por la vía de la bonificación, por lo que la nueva versión apenas puede recaudar, según Gestha, unos 500 millones al año.

Según cálculos de los expertos de la organización, recuperar la base sobre la que se aplicó el Impuesto de Patrimonio hasta 2007, elevando el tipo efectivo del 0,6% al 1%, permitiría sumar otros 3.500 millones de euros cada año.


Medicamentos
2.000 millones


El Ejecutivo socialista logró implantar el pasado verano la prescripción por principio activo en toda España, de forma que los médicos deben ya priorizar la receta de medicamentos genéricos, con su consiguiente ahorro para el erario público.

Pero el margen de ahorro en el gasto farmacéutico es aún importante en España, según subraya Joan Ramon Laporte, catedrático de Farmacología de la Universitat Autònoma de Barcelona y jefe de este departamento del hospital del Vall d'Hebron: "Aquí se gasta muchísimo dinero de más en medicamentos, lo que en el fondo refleja el poder político clarísimo del sector".

Laporte recalca que los datos de la OCDE muestran que "hay espacio para recortar" en gasto farmacéutico público: España destina a medicamentos el equivalente al 1,27% del PIB cuando la media de la UE a 15 la de antes de la ampliación al Este es apenas del 0,87%.

El 80% de este gasto es público, con lo que reducir este diferencial a la mitad supondría un ahorro mínimo de 2.000 millones para la Administración pública.


Vivienda
2.500 millones


Pese a la necesidad del ajuste drástico en las cuentas públicas, el Gobierno ha anunciado que recuperará las deducciones fiscales universales para la compra de la vivienda, con independencia de la renta del comprador, en los términos que alimentaron la burbuja, y que reducirá el IVA al respecto del 8% al 4%.

Inurrieta calcula que el impacto para el erario público será de 2.500 millones al año: 1.500 por la recuperación de la desgravación universal y otros mil por la rebaja del IVA sin limitaciones.

En realidad, el coste total de la desgravación para la compra de vivienda supera los 5.000 millones, porque el 70% de los demandantes cumplían los requisitos más restrictivos que aprobó el Gobierno de Zapatero en 2009 y, por tanto, siguieron aplicándolos.

"Lo más escandaloso ni siquiera es la cantidad que el Gobierno dejará de ingresar, sino que vuelva a alentarse el modelo que generó la burbuja y nos llevó al desastre", advierte Agustí Colom, economista de la Universitat de Barcelona.


Pensiones privadas
2.000 millones


Desde 1996, España ha dejado de ingresar más de 20.000 millones como consecuencia de los incentivos fiscales de que gozan los planes privados de pensiones. Al principio, la cifra era testimonial, pero en los últimos años se mueve entre los 2.000 y los 3.000 millones anuales.
"La excepcional ayuda a la Iglesia no es compatible con la crisis", avisa Castellà
Las desgravaciones se han mantenido intactas a pesar de que varios estudios han puesto en cuestión la rentabilidad conseguida por los planes de pensiones, sobre todo como consecuencia de las altísimas comisiones del sector financiero. Pablo Fernández, profesor de Finanzas de la escuela de negocios IESE, elabora cada año un ranking de más de 3.000 fondos de pensiones en España y son muy escasos los que consiguen rentabilidades sostenidas mejores a las del bono español, pese a que los gestores perciben comisiones generalmente superiores al 2%.

En 2009, Fernández cuantificó las comisiones de las gestoras por estas magras rentabilidades en más de mil millones de euros.

"Es hora de repensar estas desgravaciones, que son muy regresivas, porque favorecen a las rentas altas con capacidad de ahorro y que en la práctica se han convertido en una transmisión de renta directa hacia las gestoras", sostiene Inurrieta.


Total
40.000 millones de euros

Visto en publico.es

2 dic 2012

Radio Economía para la Ciudadanía. Eduardo Garzón

 


Programa elaborado por ATTAC Sevilla y emitido en Radiópolis. En el programa de hoy entrevistamos a Eduardo G arzón Espinosa, económista miembro del consejo científico de ATTAC, con el que repasamos la situación económica. También tratamos varios temas de actualidad y hablamos de la presentación del libro "Los Amos del Mundo".

eduardogarzon.net

20 sept 2012

“Hay intereses políticos y económicos que están muy cómodos en la crisis”


Entrevista a Juan Ignacio Bartolomé, miembro de Economistas Frente a la Crisis, enNueva España 9 de Septiembre de 2012


Con una exposición muy profesoral, recurriendo de continuo a preguntas que él mismo se responde y a los ejemplos, Juan Ignacio Bartolomé Gironella (Santander, 1947) miembro de Economistas Frente a la Crisis, se empeña en mostrar lo que otros economistas no cuentan. La crisis tiene una raíz económica, pero su prolongación responde a factores que no se explican desde la disciplina económica. Madrileño nacido en Cantabria por efecto del veraneo, Bartolomé Gironella mantuvo estrecho contacto con Asturias en los tiempos duros de la reconversión siderúrgica. Esta semana volvió a Gijón para participar en la Escuela de verano de UGT.



-Responda a su propia pregunta en el curso: ¿qué hay detrás de la austeridad?



Mi teoría es que esta crisis resulta peculiar porque ha hecho aflorar todo un conglomerado de intereses económicos y políticos que se sienten cómodos en esta coyuntura porque ven que pueden lograr sus objetivos, algo que en otro contexto no conseguirían. Un ejemplo. La derecha en España siempre ha querido eliminar la labor redistributiva del Estado. El argumento de que hay que ahorrar y ser austeros es el mejor para eliminar esas transferencias sociales. Si un alumno me dice, como ahora se escucha de continuo, que «el Estado es como una familia, tiene que gastar lo que gana», le pongo un cero sin seguir leyendo el examen. El Estado no es como una familia. Los gastos de una familia no tienen repercusión directa sobre sus ingresos. El Estado, cuando gasta, lo recupera, y cuando deja de gastar, le disminuyen sus ingresos. Se está subvirtiendo el significado de los conceptos. Austeridad es lo contrario al derroche y el derroche consiste ahora en prescindir de magníficos investigadores o enviar al extranjero a nuestros jóvenes mejor preparados después de haber costeado su formación.


-Es decir, que la crisis tiene un trasfondo ideológico innegable.

Exactamente. No en su origen, que está en las malas práctica financieras, amparadas por la falta de regulación del sistema financiero. Pero una vez en la crisis, hay quienes se encuentran cómodos. Lo que se está haciendo no son medidas contra la crisis, sino objetivos en sí. Otro ejemplo. El Banco Central Europeo (BCE) no presta a los estados, que han de recurrir a los mercados financieros y que están dirigidos por el mayor monopolio que existe en el mundo, el de las agencias de calificación de riesgos. Tres agencias actúan coordinadamente y califican más del 90 por ciento de los riesgos financieros. El diferencial que se crea, eso que se llama la prima de riesgo, entre el tipo al que presta el BCE y al que lo hacen los mercados, es el paraíso de los especuladores en el entorno de la deuda pública. Esos no tienen ningún interés en que se acabe la crisis. Otro ejemplo es la reforma laboral, una auténtica película de terror si se lee despacio, que nunca se habría conseguido de no existir un 25 por ciento de paro. Al que quiere una reforma laboral no le va mal el momento de crisis. Por eso cuando se pregunta cuánto va a durar esto, la respuesta es lo que quieran, lo que tarden en conseguir sus objetivos esos intereses económicos y políticos.


-Pero si todo se hace desde la aparente neutralidad de la economía. No hay otra opción, se justifica Rajoy.

La teoría económica y la evidencia dicen que en momentos en que la demanda privada ha caído, si además disminuye la demanda pública, la crisis se agrava. El argumento de que se recorta para dar confianza a los mercados es falso. Cada vez que se anuncian recortes del gasto público aumenta la prima de riesgo, la desconfianza de los mercados. Es una respuesta obvia porque, en la actual coyuntura, esa reducción de gasto público empobrece al país, y a los operadores financieros no les gusta prestar a los pobres. Pero es que a pesar de los recortes de caballo estamos con el mismo déficit que antes y si no empeora es porque han aumentado los impuestos, no porque se gaste menos. Bajar el gasto público reduce los ingresos y aumenta la prima de riesgo. Así lo que te ahorras en medicinas lo pagas en intereses de los especuladores financieros. Hay toda una serie de paradojas y absurdos que sólo se explican por la existencia de otro tipo de criterios que no son económicos.


-La lucha contra el déficit comenzó con Zapatero.

Nos quedamos asombrados cuando el déficit público pasó a ser el gran problema y a Zapatero se le impone que en 2013 tiene que ser del 3 por ciento. Cuando se produce eso, en mayo de 2010, España tiene una deuda pública que es el 60 por ciento del producto interior bruto (PIB), mientras que la de Alemania y Francia está en el 83 por ciento. Se nos impone eso sabiendo que no tenemos problemas de deuda pública, que las consecuencias de una reducción drástica del gasto no arregla el déficit y nos mete en una recesión más profunda. La pregunta es por qué los focos se ponen en ese momento sobre el déficit y por qué se fija el objetivo de reducción en 2013 y no en 2018, cuando además se sabe que ese objetivo no se puede cumplir. El déficit se convierte en una preocupación prioritaria en lugar de la deuda de nuestras instituciones financieras, que es donde estaba el auténtico problema. Zapatero no supo defender la realidad del déficit y tenía razones sobradas para negarse a aceptar la imposición de una reducción drástica. Pero Zapatero se asustó y muy a su pesar empezó a tomar medidas de recorte. El actual Gobierno ha ahondado en esa política, pero no a su pesar, sino con el convencimiento de que es bueno. Es el programa de la derecha de toda la vida.


-Los bancos están, entonces, en el origen de todo lo que soportamos ahora.

La banca ha creado sus propios activos tóxicos y está en situación de desequilibrio patrimonial. Los problemas de las instituciones financieras tienen una característica ineludible y es que se agravan con el tiempo exponencialmente. Con un mínimo esfuerzo y con un coste para el país infinitamente menor en 2010 se hubiera resuelto el problema de las entidades financieras y estaríamos ya fuera de la crisis.


-¿El rescate de la banca sería entonces un alivio?

Todavía no han soltado un euro para el rescate de la banca y llevamos cuatro meses dándole vueltas. Lo que hacen es convertir el crédito a los estados en devolución de deuda a sus entidades financieras. Eso es lo que están haciendo. Y para ello nos tienen que controlar a través de esos «hombres de negro» cuyo único objetivo es garantizar la devolución de esos créditos.


-Para España Europa se ha convertido en un club hostil.

Sí. Estamos todavía a vueltas con la compra por el BCE de deuda pública cuando era obvio que tenía que hacerlo, y se hubiera acabado en 2010 con este baile de la prima de riesgo. Y poniendo condiciones de racionalización del gasto público, no imposiciones de reducción. Nuestro problema es que estamos en el ámbito del euro y el euro no es nuestro, es suyo, de los alemanes. El euro no fue un error, pero tendría que haber ido acompañado de políticas macroeconómicas y fiscales.


-Los alemanes, otro de nuestros males.

Alemania es coherente, está actuando como debe. A Obama lo votan en todos los estados, pero la Merkel gobierna Europa sólo con los votos alemanes. Lo único que le preocupa son los intereses alemanes, y como tiene el control del euro lo utiliza para doblegar a los países del Sur y expandirse.


-Un viejo impulso histórico, pero Alemania empieza a pagar las consecuencias de su propia política y ya no crece tanto como se espera.

Alemania está actuando con objetivos a muy corto plazo y a la larga eso puede resultarle perjudicial. Merkel quiere llegar hasta las elecciones de marzo y por eso mantiene una política que a escala europea es suicida. Para apoyar lo que están haciendo, la opinión pública alemana ha echado mano de todos los tópicos sobre los españoles.


-¿En qué condiciones saldremos de esta debacle?

Las crisis, dependiendo de su intensidad, modifican más o menos radicalmente los sistemas económicos. Ahora estamos variando el mercado internacional del trabajo. En ese proceso de cambio hay ganadores y perdedores. Los países que disminuyan su investigación, la sanidad de sus ciudadanos, la formación de sus trabajadores y los que destruyan el tejido industrial como está ocurriendo en España serán claramente perdedores en este proceso.


-Usted es uno de los promotores de Economistas Frente a la Crisis. ¿Es que hay otros que están detrás de ella?

Muchos de los economistas que contribuyen a sostener con sus propuestas la actual política económica están a favor de que se profundice la crisis. Promovimos Economistas Frente a la Crisis entre amigos y tenemos 2.000 firmas de colegas que se han sumado a la iniciativa. La creamos para contrarrestar eso que llamamos el pensamiento único. Nuestro criterio es sencillo y consiste en que la teoría económica debe ponerse al servicio de los ciudadanos y dar solución a sus problemas. Y nos encontramos con que los economistas oficiales utilizan la teoría económica para crear pobreza. Su mensaje es «hay que recortar, hay que empobrecer». Es como si un enfermo va al médico y éste lo que le dice es que tiene que empeorar. Al poner esto en marcha nos encontramos con muchos economistas que pensaban como nosotros y querían buscar una solución, crear esperanza desde la teoría económica.


-La economía como disciplina también sale muy mal parada con esta crisis.

Claro. El objetivo natural de la política económica es reducir el paro y la pobreza, pero ahora esto ha cambiado y el objetivo exclusivo es reducir el gasto público. Esto nos desacredita. Nuestro colectivo surgió porque estábamos hartos de pedir perdón por ser economistas, del desprecio de quienes entienden que la única alternativa que les damos es que sean más pobres y tengan menos servicios o coberturas sociales.


-¿No será usted el brazo teórico de Rubalcaba?

En absoluto. Ya me gustaría que hubiera un partido con relevancia nacional que tomara en consideración nuestras tesis. No soy militante de ningún partido. Sólo tenemos un principio, que es la racionalidad económica, lo que nos han enseñado nuestros maestros en la facultad.


-La siderurgia asturiana vuelve a estar en un trance complicado.¿Cuál es la visión de quien en los años ochenta fue gerente de la reconversión del sector y posteriormente director general de la patronal del sector?

De una manera natural, la siderurgia tiende al sobredimensionamiento. He conocido muchas etapas en las que todo el mundo invertía y al final había que desinvertir. Los mercados se han endurecido por la crisis y en España hubo un bajón de la demanda. En estas circunstancias, es lógico que una empresa como Arcelor-Mittal haga competir entre sí a sus plantas en distintos países y busque la reducción de costes laborales, máxime con la reforma a su favor. Pero yo no acometería ese cambio de condiciones sin un acuerdo. Ahora es más fácil cerrar fábricas, la mano de obra tiene menos peso en los costes de la siderurgia. La energía supone un porcentaje de costes mayor que la mano de obra, no entiendo que no se reduzca la factura eléctrica, que es un factor de competencia determinante. Pero las eléctricas siguen con unos beneficios tremendos y nos cobran el agua de la lluvia a precio de gas natural.







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