29 ago. 2011

Inteligencia emocional.



Me niego a no ser inteligente emocionalmente. En el futuro cercano esto se enseñará en los colegios, pero a quien le interese de mi generación debe aprenderlo por su cuenta. El cerebro emocional y el cerebro cognitivo es el mismo, pero podemos dejarnos llevar por las emociones o racionalizar nuestra actitud. Dejar que la mente se autoboicotee con coherencias posibles y seguramente no reales, o prestablecer un comportamiento inteligente. Tener sensaciones negativas, o aprender que es mejor hacerse sentir bien a uno mismo. Y es que aunque nuestras percepciones estén vinculadas con emociones negativas, como las personas más melodramáticas o depresivas, también hay personas que sus percepciones están vinculadas con una visión de la realidad que se aleja de la verdad, pero que alimentan su ego y eso les funciona para sentirse bien consigo mismo. Pero también hay un punto intermedio.

Todos tenemos altibajos y para gestionar las emociones negativas hay que conocerse a uno mismo. Herencia genética + entorno = el conectoma, es decir, nuestra red sináptica, nuestro alma. Estamos preestablecidos de alguna forma a pensar de alguna manera, pero yo además quiero condicionarme racionalmente.

La inteligencia emocional y la autoestima son cosas parecidas que se influyen una a la otra. Para triunfar en la vida es necesario algo así como un 65% actitud emocional y 35% talento, y para llegar a esa actitud, es necesario ser optimista, creer en uno mismo y sean cuales sean las circunstancias, adaptarse de la forma más eficiente. A tope joder, ¿no eres capaz de ser inteligente ?

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