12 sept. 2011

Indignadísimo.





Jode caminar por la vida con esa sensación de querer otra sociedad pública y meterte en un laberinto de ideas en busca de una perspectiva clara y sencilla para superar los males del mercado, del estado y de los medios de comunciación. Esa falta de esperanza de muchos, puede estar basada en el "positivismo" que esta sociedad nos vende y la expectativa de que cambiar nuestra propia historia, es imposible. 

Pero el pasado no siempre ha sido así.

Pues eso no cunde, como tampoco cunde a la mayoría, el sistema en el que estamos. Me gustaría llegar a vivir en una sociedad donde los ciudadanos seamos los agentes responsables de la configuración política. Parece que pagamos impuestos por intentar mejorar nuestra propia tierra"", cuando deberíamos pagar para que se gestione el interés colectivo y las libertades sociales democráticamente.

¿Por qué no se aprenderá de la historia?
Los que se conforman y no luchan contra los errores del sistema, pesan más, que los inconformistas incorregibles como yo. Su peso, es el premio por mantener el poder de unos pocos en su misma línea. Pero quiero vivir en una democracia completa, donde sean los intereses sociales colectivos los dominantes del mundo que se va creando, y no el interés económico. El humanismo cívico, propone ni más ni menos que la transformación de la sociedad a partir de la transformación de nosotros mismos, los legítimos agentes sociales.



Porque es así, los giros humanistas no se inician por los gobiernos, se incian desde abajo, cuando las personas estan conectadas por todo el laberinto, podemos caminar hacia un destino común, el futuro que queremos construir. Somos responsables pasivos del mundo en el que estamos, totalmente subordinados por el sistema. Entraremos a tomar conciencia, tarde o temprano, de que sólo la energía vital colectiva debe guiar al mundo. Aqui somos responsables todas las personas, por conformarse con una lucha bipartidista y fanática, mientras 854 millones de personas se mueren de hambre en este planeta. 

Es tan utópico, tan revolucionario intentar cambiar el mundo, que la idea no es viable. Sin embargo, ¿por qué no exigimos lo que es de todos? ¿por qué no es el interés colectivo el guión del mundo en el que queremos vivir, en vez del interés de unos pocos especuladores? Tocará luchar por esta idea, pero antes, hay que crear la forma de conectar la gestión del interés social con el ciudadano; donde sean expertos profesionales los que nutran del conocimiento debido a la sociedad para poder desarrollar una actividad política pública determinada por su dominio y su caracter, en vez de dejarse llevar por un nudo bipartidista cada 4 años, profesionales esencialmente del convencer a las masas y de dirigir las expectativas a una gran mayoría fanática de la tradición del dualismo político.

Aunque no sea pragmático, ni comparta un conocimiento relevante, la idea que deseo transmitir es que está todo aún por hacer...

 
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