7 ago. 2012

Ni de izquierdas ni de derechas, de abajo contra los de arriba.

Yo soy de los que se considera "ni de izquierdas ni de derechas" y buscando en google no encontré nada que lo aclare, aunque la plataforma Democracia Real Ya también se considera apartidista, hoy no ha sido la primera vez que veo por facebook asociada esta frase con discursos de dictaduras pasadas, sin comentarios...

Algo tan complejo y subjetivo como el espectro político, qué necesidad hay de simplificarlo en una dicotomía llena de generalidades si ni siquiera tenemos una democracia auténtica? con tantas ópticas -aunque esencialmente claras-, con tantos prejuicios -aunque muchos reales-, tantas ideas preconcebidas y desinformación de unos y otros, con tantas ramas que tapan los árboles y el paisaje del fondo, con 223 años de vida como meme. A quién le interesa que todo siga igual?

Pero está bien, de algún modo así nos entendemos todos, no se trata de erradicar estos termínos de la política porque con ellos nos expresamos en un marco político convencional, sino de por qué no cambiar el escenario?, ¿por qué no salirse de la norma si este mundo no es el mío? ¿Por qué no desvincularse de una dicotomía que encuadra al establishment y sus discursos en todo el mundo en dos opciones ideológicas mayoritarias? ¿Por qué continuar como primates colgados en las mismas ramas en vez de bajar del árbol para caminar hacia una aldea global realmente democrática? 

Otro mundo no solo es posible, sino que es inevitable porque es necesario.
No estamos en una época de cambios, es un cambio de época.
Vamos despacio porque vamos lejos.
No hace falta una ideología para tener responsabilidad política, no hace falta una etiqueta que te asocie a un grupo amorfo, hace falta estar informado y ser crítico. No hace falta esperar a una "gran concienciación" que haga espavilar a la sociedad, hace falta que los "de abajo" trabajen para construir el mundo que quiere el 99%. Estamos en marcha: DRYFrente Cívico, 15M.

La esencia de la democracia es el debate y el discurso, son las asambleas, la soberanía popular. Cada persona ha de ser consciente de su subjetividad en la política, pues es una ciencia y no una creencia. No se pueden aceptar discursos que fluyen de la intuición, y si de quien evidencia con argumentos. Algo particular se puede observar con infinitas interpretaciones en distintos intereses, y separarnos entre izquierdas y derechas lo único que consigue es eso, separarnos.

La doctrina neoliberal es el dogma del imperialismo económico en que vivimos como si fuéramos mercancía del 1% y se la asocia a la derecha. Por qué no acabar con este apoyo fantasmal, separarse entre los que estamos a favor de horizontalizar la democracia y los que no quieren que nada cambie sería una dicotomía más inteligente para el bien común. La economía es una herramienta humana, es un instrumento que hay que democratizar sus reglas del juego para acabar con este imperialismo a cámara lenta, no hay otra forma de garantizar el bien común.

Habrá que esperar un tiempo para tener la posibilidad tecnológica desarrollada y segura para delegar el voto en el ciudadano que yo quiera sobre el asunto político, económico... que yo quiera, en una democracia directa, líquida y por internet, el e-voto. Cuando llegue ese día, los partidos políticos no serán imprescindibles, pues tendríamos la posibilidad ciudadana para consensuar en plebiscito una propuesta política propia. Yo confío en la inteligencia colectiva y en la génesis de la demosofía, creo que un nuevo paradigma político es necesario para empoderarnos y legitimizar nuestra soberanía,
por eso y por más motivos no soy ni de izquierdas ni de derechas.


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