21 abr. 2013

En la cocina del Partido X

La joven formación política busca ampliar su red de conexiones, del ciberespacio al mundo real. La agrupación tecnológica se propone implantar un cambio de chip en la sociedad para "reiniciar el sistema" y "desalojar el hemiciclo"



La cita era a las ocho de la tarde y poco antes una diapositiva con el logo azul y el nombre del Partido X, Partido del Futuro -su nombre completo- arrancó la cuenta atrás en una conexión en vídeo en directo. Empezamos en diez minutos, avisó. Empezamos en ocho minutos. Empezamos en dos minutos. Al fin, el señor X tomó el micrófono, saludó a los asistentes y se disculpó porque su voz sonaba deliberadamente distorsionada a través de la señal de audio: cualquiera diría que se trataba de una mujer y acatarrada. "El Partido X no quiere caer en la lógica personalista de los partidos. Lo importante son los hechos y las soluciones a los problemas, no los nombres", explicó y le pasó el turno de palabra a la señora X, que resumió con un tono un tanto metalizado los objetivos de la reunión. "Estamos en una situación de emergencia", insistió. "Hola desde Colmenar Viejo", tecleó alguien en el chat. "Hola desde Reus", saludó otro usuario. "Se oye mucho eco", alertó otro más.

El feedback en el ciberespacio se seguía con expectación y un cierto nerviosismo en un lugar indeterminado del territorio español, donde un grupo de miembros del Partido X se reunieron a finales de marzo para coordinar físicamente el primer encuentro virtual que esta nueva formación tecnológica celebró con su incipiente comunidad de seguidores. Eran una docena de personas en total, hombres y mujeres de entre 20 y tantos años a cerca de 50, de procedencia, formación y profesiones diferentes: vienen del mundo de la tecnología, el arte, el diseño, el derecho, la información o la filosofía y de distintos puntos de España. Se sentaron a lo largo de una mesa grande y rectangular, cada uno trabajando en silencio frente a la pantalla de un portátil: unos actualizaron las cuentas en Twitter y Facebook; otro puso orden en el chat; otro lo rastreó en busca de las cuestiones más relevantes. Uno más convirtió en diapositivas la síntesis de lo que se hablaba mientras otro controlaba la señal de audio y de video. Sobre la mesa, desperdigadas, alguna taza de café, un par de latas de refresco, botellas de agua, muchos móviles y algún paquete de cigarrillos, aunque estaba prohibido fumar.

En total, se invitó por correo electrónico a cerca de un millar de personas con los que el partido mantiene desde hace tiempo contacto fluido en el ciberespacio. Para asistir a la reunión, bastaba con acceder a un enlace en su web. Desde ahí se podía escuchar en directo las intervenciones de la señora y el señor X y participar vía chat en una conversación escrita. También se facilitó un número de móvil para los profanos en nuevas tecnologías. Por pura estadística, esperaban que alrededor de un 10% de los invitados acudirían a la cita virtual, pero en poco rato se superaron todas las previsiones: más de 250 personas participaron en la conversación y se establecieron alrededor de 1.700 conexiones con el directo.


Del mundo virtual, al real


El primer encuentro virtual con la comunidad de seguidores supuso una de las primeras acciones del Partido X para ampliar la red de colaboradores y dar el salto al espacio físico, es decir, salir del mundo digital y, sin dejarlo, aterrizar e ir consolidándose en el real, ahí donde por ahora va más flojo. Su objetivo es "conquistar la democracia" y para ello son conscientes que más pronto o más tarde habrá que "irrumpir masivamente en su feudo, el electoral". ¿Cuándo? "Nos presentaremos cuando tengamos una fuerza suficiente para ganar. Y eso pasará en un futuro inmediato", contesta la señora X. Podría ser en las europeas del año que viene, añade, o en unas catalanas anticipadas si es el caso

La nueva formación se inscribió en el registro de partidos del ministerio del Interior a mediados de diciembre. Desde que se dio a conocer anunciando con las últimas doce campanadas del año que iba a "reiniciar el sistema" y "desalojar el hemiciclo", el Partido X ha batido récords de movilización en el ciberespacio, un terreno que mima y domina y en el que se siente como pez en el agua, no en vano muchos de sus integrantes, cerca de un centenar de personas, proceden del mundo de la cultura libre y participan de un modo u otro en el movimiento 15M. En solo tres días ya tenían 2.500 seguidores en Twitter, que se habían incrementado a más de 16.000 en dos semanas, y eso tras haber escrito tan sólo 76 mensajes. La progresión se estancó después: cuentan ahora con más de 20.000 seguidores en Twittercasi 15.000 simpatizantes en Facebook y más de 1.700 subscriptores en su canal de Youtube, cuyos 17 vídeos han sido vistos en conjunto más de 400.000 veces. Han recibido miles de mensajes también por email. ¿El secreto del éxito? "El Partido X surge en un momento en que la colaboración está lista; la sociedad civil necesita un espacio para canalizar su fuerza y la crítica al sistema de partidos", contestan.

Menos de cuatro meses después y tras muchas horas de trabajo y noches en vela, la formación ya ha concluido la primera fase o "primer jaque" de la partida metafórica de ajedrez que lanzó el 16 de enero y que ha de concluir, se supone, cuando se derroque al rey enemigo. La semana pasada presentó públicamente y envió al Consejo de Ministros el documento que contiene el programa "Democracia y Punto", elaborado a lo largo de dos meses a través de un proceso colaborativo realizado a través de una plataforma web y en el que ciudadanos y expertos han mejorado y enmendado un borrador propuesto. Se trata de una iniciativa para poner en marcha mecanismos efectivos de participación y control democrático de la actividad política, un "método", como lo llaman, para "recuperar la soberanía" a través de cuatro pilares: referéndums, voto real y permanente, wikigobierno (o sea, gobierno colaborativo) y transparencia en la gestión pública. "Es el principal punto de nuestro programa, nuestro hecho diferencial, porque sin eso no se puede conseguir nada más", explican.

 En la mejora del borrador han colaborado 170 personas, con 298 aportaciones. No ha participado ni contestado ninguna fuerza política parlamentaria, a las que se invitó formalmente a través de una carta. "Todo el mundo, menos ellos, ha entendido que falta Democracia y Punto", subraya la señora X. Aun así, sostienen que el mensaje les ha llegado, les ha hecho mella y les ha forzado a "imitaciones": hacen referencia, en concreto, al logo con un puño y el pulgar alzado que el PSOE ha introducido en su web con el lema "Participa, comparte: ¡Ganarse el futuro!" o al "Manifiesto por la generación de la democracia y la refundación del Estado" hecho público porUPyD.

El segundo jaque, que lanzarán pronto, prevé reelaborar también de forma consensuada un programa de medidas o "un plan de contingencia para salir de la crisis" en campos como la sanidad, la vivienda, la educación, el transporte o el medio ambiente partiendo de propuestas ya elaboradas por la sociedad civil, como es el caso de la ILP de regulación de la dación en pago, de paralización de los desahucios y de alquiler social de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Una vez hecho esto arrancará la última fase, cuando se proponen "replicar" y "multiplicar" el partido por todo el territorio siguiendo un modelo inspirado en las licencias de software libre, es decir, permitiendo usar la marca Partido X bajo algunas condiciones y presentarse a elecciones allí donde consigan mucha implantación.


Rostros, nombres y apellidos


Será solo entonces cuando el partido abandonará lo que ha mantenido hasta ahora con obstinación, el anonimato, a pesar de las muchas críticas y suspicacias que ha generado. Un primer paso es el vídeo que lanzaron la semana pasada, que reúne por primera vez una colección de rostros de carne y hueso y nombres de personas que apoyan o simpatizan con la formación y que han participado de un modo u otro en la elaboración de Democracia y Punto. Hay muchas caras femeninas, acentos muy diversos y profesiones muy distintas. Desde un cirujano y una auxiliar de enfermería, una abogada y un trabajador de grandes almacenes, hasta estudiantes universitarios y de secundaria, pasando por varios expertos en sociedad de la información y democracia digital y participativa, como es el caso del abogado Juan Moreno Yagüe, el profesor e investigador Ismael Peña, la gestora cultural Simona Levi o el islandés Robert Bjarnson. Por supuesto, afirman, si hay listas electorales, habrá candidatos y se sabrá todo sobre ellos, pero, en ningún caso, serán líderes. Los que salgan elegidos, tampoco serán "sus señorías" sino empleados públicos.

Pero el partido va paso a paso, siguiendo un proceso bien planificado y secuenciado. "El plazo medio de un partido para consolidarse es de unos diez años. Nosotros lo haremos en dos, o posiblemente en menos", afirman. Ahora toca llegar al ciudadano normal y corriente y eso pasa por darse a conocer también en el mundo real, el que no está conectado, mucho más lento y acostumbrado a otras maneras. Para eso hace falta recurrir también al boca a boca tradicional, empezando por los círculos cercanos, laborales y familiares para que acaben siendo tema de conversación en bares y cafés. De eso se habló y mucho durante el primer y el segundo encuentro virtual, que se celebró a principios de abril. "Durante estos días tenéis que hablar con la gente de vuestro entorno para que también se sume. Tenemos que hacernos oír", insistió la señora X.
La idea de las reuniones, que se irán repitiendo, es sondear afinidades, estrechar el círculo de colaboradores y multiplicar la red de conexiones. Las vías de colaboración son muchas, pero inusuales: una vez más, hay que cambiar el chip y entender que ésta no es una formación a la vieja usanza, no se trata ni de constituir un grupo o afiliarse en un partido sino de coordinar el trabajo y el esfuerzo de mucha gente desperdigada, cada cual en lo suyo. En definitiva, de trasladar al mundo offline lo que ya funciona con eficacia en la red.  Eso incluye desplazarse por todo el territorio y sustituir los pads (documentos colaborativos online), los intercambios de comentarios en Facebook y las conversaciones virtuales a través de Mumble por métodos tan convencionales como las reuniones cara a cara.

Durante el encuentro virtual del Partido X la excitación y una cierta tensión se palpaba en el ambiente. La reunión destiló un cierto sentido de urgencia, una suerte de o es ahora o nunca. "Hay que tener prisa, pero no correr más de la cuenta. No podemos cometer errores", avisó la señora X a los asistentes. Las preguntas se iban superponiendo y acumulando en el chat y no se daba abasto a recopilarlas y contestarlas. Mientras el micrófono estaba en abierto, el silencio era absoluto. En cerrado, se intercambiaban impresiones y se consensuaban algunas respuestas. Al final, aplausos, risas, agotamiento y muestras de alivio. La primera pregunta que se respondió fue la que inquirió sobre los paralelismos con el Movimiento 5 estrellas del cómico Beppe Grillo, una formación también atípica que ya se ha puesto a prueba en Italia, y con éxito, en las urnas. Para resumir: interesan algunas ideas, como interesan otras experiencias de democracia participativa que se han puesto en marcha, por ejemplo, en Islandia o en Brasil. Pero sobra Grillo.


Visto en publico.es
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